Copenague

En Diciembre, concretamente el día 6, aprovechando un vuelo muy barato que encontramos con destino a Malmo (ver el detalle en el apartado de nuestra web Suecia-Malmo), decidimos visitar Copenhague, la capital de Dinamarca.

Llegamos a Malmo el mismo día 6 por la noche, así es que dormimos allí y el día 7 por la mañana nos dirigimos a Copenhague en tren cruzando el puente Oresund que fue construido en el año 2000 y que, todo hay que decirlo, ha dado mucha vidilla a la ciudad de Malmo. Tardamos unos 40 minutos en llegar a Copenhague y una vez allí nos dirigimos caminando a nuestro hotel que habíamos reservado a través de www.hostelworld.com  y que según ponía en la web, estaba bastante céntrico, cerca de la estación central y del Tívoli.

El hotel se llamaba Hotel Loeven (www.loevenhotel.dk) y cuando llegamos a la dirección que nos habían dado al reservar nos llevamos un buen susto ya que la entrada es cutre total, con deciros que pensábamos que era un edificio abandonado y que nos habían timado, os decimos todo…nos acercamos, llamamos a un timbre cochambroso y alivio…nos contestaron…subimos y, el hotel por dentro era totalmente diferente a lo que parecía por fuera, os recomendamos el hotel ya que las habitaciones están muy bien (podéis verlas en su web) y la situación del mismo es ideal, puedes ir andando a cualquier rincón de la ciudad.

Dejamos todas las cosas en la habitación y nos fuimos a descubrir la ciudad.

Copenhague es una ciudad donde la oferta de bares, cafés y restaurantes es muy amplia por lo que en este aspecto vais a tener variedad para elegir, nosotros íbamos alternando, unos días comíamos o cenábamos en restaurantes, otros días en chiringuitos de calle donde te hacen perritos o sándwiches…depende de donde nos pillaba… 

Comenzamos a caminar, como era vísperas de Navidad las calles estaban adornadas con motivos navideños, tiras de colores, luces y corazones colgaban por las calles principales, la ciudad estaba preciosa.

 Lo primero que encontramos fue la Plaza del Ayuntamiento o Plaza Radhus considerada el centro de Copenhague, quedaba a cinco minutos a pie desde el hotel. En la plaza además del Edificio Radhus que es enorme, se encuentra el Hotel Palace, la estatua de Hans Christian Andersen y tambien una fuente con un toro de bronce derrotando a un dragón, desde la plaza pudimos ver el  en uno de sus extremos el museo de cera y al lado, la entrada del Tívoli, el parque de atracciones, pero lo visitaríamos mas tarde…

La plaza estaba adornada con un enorme árbol de Navidad. Es alucinante como cambian las ciudades dependiendo de la época del año en que las visitas y la Navidad sin duda es una época ideal para visitar cualquier ciudad ya que hay mucho ambientillo y las calles tienen una magia especial…toma ya…

Desde la plaza si miráis a la parte de arriba del edificio de Unibank hay un barómetro donde hay una mujer que monta en bicicleta cuando hay previsión de buen tiempo o sale con un paraguas cuando el tiempo va a ser malo…es muy curioso…

Puesto que estábamos en diciembre el tiempo que tuvimos fue bastante frío con algo de lluvia de vez en cuando, pero cuando se está de vacaciones visitando una ciudad tan bonita eso es lo de menos y comprando unos gorros nos resguardamos de la lluvia cuando hacía falta. Hay muchísimas tiendas donde poder comprar ropa de todo tipo y también souvenirs, los precios no son excesivamente caros, mas o menos como en España hoy en día…

La calle Stogen es ideal para ir de compras ya que es la principal calle comercial de Copenhague y dicen que es la calle peatonal mas larga del mundo… está llena de tiendas, pubs, restaurantes… por el día esta abarrotada de gente y de noche también hay bastante actividad. Nos recorrimos la calle de cabo a rabo, pasamos a las tiendas, a los cafés, a tomar cerveza que por cierto es muy buena…Copenhague es una ciudad para caminarla, sin duda…

Llegamos a la Plaza de Kongens Nytorv donde habían puesto una tremenda pista de patinaje. La Plaza esta rodeada de edificios impresionantes, uno de ellos el del Hotel  d´Angleterre que lo habían adornado con motivos navideños y lucía espectacular, con una especie de cortina de luces, soldaditos…una pasada.. 

Estuvimos paseando por la plaza un buen rato y aprovechamos para comprar unos sándwiches en un puestecillo.

En una de las partes de la plaza se encuentra la sede de La Real Academia de Arte, en otro el impresionante edificio de la Embajada de Francia, unos grandes almacenes antiquísimos y también el edifico del Teatro Real y la Opera.

Nos planteamos patinar, ya que se pueden alquilar los patines, pero si veis el nivel que hay allí os lo pensáis dos veces, todo el mundo sabe patinar…decidimos seguir caminando aprovechando el día y volver después a hacer un poco de patinaje.

Llegamos a la zona del Canal de  Nyhavn, la cual nos era muy familiar ya que es imagen típica de Copenhague junto, como no, a la famosa sirenita.

El Canal fue construido en el siglo XVII para permitir el acceso al mar desde la ciudad. Ante s era una zona donde vivían los marineros pero ahora se ha quedado en el centro de Copenhague y es una de las zonas mas conocida y transitada,  en uno de los lados del canal hay mogollón de casitas con fachadas de colores y abajo había un montón de puestecillos navideños.

En la parte inicial del canal hay un ancla en memoria a los marines daneses que murieron durante la II Guerra Mundial.

En el canal hay un gran número de barcos de madera atracados que hacen una imagen muy especial de la zona.

Como ya era la hora de comer y habíamos tomado un sándwich no hace mucho, aprovechamos y nos compramos un perrito caliente gigante en otro puesto y con eso ya nos apañamos hasta la hora de la cena, nos sentamos cerca del ancla y descansamos un ratito.

Después de pasear por la zona del canal decidimos seguir las indicaciones de nuestro mapa (que nos habían facilitado en la oficina de turismo) y caminamos dirección al Parque de Churchill.

Después de un rato llegamos a la zona de Kastellet la ciudadela militar que formaba parte de la zona amurallada de la ciudad.

En la parte sur del Parque Churchill encontramos la Iglesia de San Albano donde tomamos varias fotografías ya que es muy bonita, es la unica iglesia anglicana que hay en Copenhague y al lado, la fuente de Gefion con la imagen de cuatro bueyes con la diosa, impresionante…. Según la mitología nórdica el Rey de Suecia ofreció a la diosa tanta tierra como pudiera arar en una noche, Gefión trasformó a sus hijos en bueyes y aró durante toda la noche una tierra que separaron del continente y colocaron en el mar, la isla de Selandia.

Seguimos caminando cerca del canal y nos encontramos con las espectaculares vistas de la Opera de Copenhague al otro lado del canal.

Mas adelante, siguiendo por la costa, nos encontramos a la famosa Sirenita.

La Sirenita, al menos para mi, es un ser entrañable y aun mas cuando la ves, es pequeñita… tuvimos suerte que no había demasiada gente y pudimos estar allí un ratito tomando algunas fotos.

Desde allí seguimos paseando por la ciudadela durante laaaaaaaaaaaaaargo rato, aunque todavía hay edificios militares en uso, la zona es un gran parque por el que se puede pasear tranquilamente, el recinto esta rodeado de un foso de agua y tanto en la parte norte como en la sur hay unos puentes para poder acceder.

Dentro de la ciudadela encontramos un típico molino de la zona y tambien varios cañones, zonas de descanso…

Salimos de la ciudadela y nos fuimos hacia la calle Bredgade, en la primera manzana encontramos la iglesia ortodoxa de Alexander Nevsky con sus cúpulas doradas, es fácil de distinguir…

Desde allí nos dirigimos de nuevo hacia la Plaza Kongens Nytorv, ya estaba anocheciendo y estaba preciosa iluminada.

Caminamos un rato por la zona, hacía bastante frío pero daba igual, las vistas merecían la pena, paramos a cenar a un Restaurante Italiano que vimos por la calle peatonal y allí seguimos paseando disfrutando de la iluminación navideña, echamos algunas fotos en la puerta del Tivoli aprovechando que nos pillaba de paso y nos fuimos para el hotel ya que comenzó a llover y estábamos bastante cansados del día tan completito que habíamos tenido.

El día 8 de Diciembre comenzaba nuestro segundo día en Copenhague, nos levantamos tempranito, desayunamos y nos fuimos hacia la zona de la Isla de Slotsholmen comunicada al centro de la ciudad por pequeños puentes, por uno de los cuales pasamos.

En la isla se hizo una fortaleza defensiva para controlar el canon de paso de los barcos que pasaban por allí. 

Nos encontramos con varios edificios muy bonitos, la Bolsa que está ubicada en un edificio espectacular que tiene una cúpula  formada por cuatro colas de dragón enroscadas, El Parlamento, el Museo Thorvaldsen, el Palacio de Christiansborg… estuvimos caminando un buen rato por la zona y desde allí, siguiendo las indicaciones de nuestra guía de bolsillo, nos fuimos en busca de Christiania.

Christiania es una comunidad que se formó en el año 71 por un grupo de hippies que ocuparon una zona que estaba abandonada y proclamaron un estado libre con sus propias leyes y una zona libre de impuestos, todo fue bien hasta que se empezó a convertir en una zona donde se comenzaron a consumir no solo drogas blandas y apareció la inseguridad convirtiéndose en un refugio para yonquis.

Hoy en día hay tiendas y mercadillos hippies y la zona es bastante curiosa para visitar, aunque da un pelin de repelus ya que te encuentras gente de todo tipo y a veces situaciones en las que te ves un pelín inseguro…, hay casitas pintadas de colores, carabanas…es algo diferente, según nos comentaron esta legalizado el consumo de drogas blandas. Intentamos tomar alguna foto pero la gente que te ve te llama la atención, así es que solamente tenemos dos o tres por allí.

Seguidamente nos fuimos en busca del Rundetarn, el antiguo observatorio astronómico donde se puede subir y se tienen vistas muy bonitas de la ciudad, realmente no vimos otro sitio desde donde tener una panorámica de la ciudad así es que aquí nos metimos, arriba hacía un frío considerable pero había salido el solecete un poco y pudimos aguantar, ver la ciudad desde arriba y tomar algunas fotos.

Seguimos caminando y nos encontramos con el Castillo de Rosenborg, si algo he aprendido en los años que llevo viajando es que las ciudades hay que patearlas y andarlas porque es el único modo de descubrir cada uno de sus rincones…

Para entrar en el Castillo hay que pagar, nosotros al no tener mucho tiempo y tener muchas cosas por hacer decidimos no entrar y verlo solamente por la parte de fuera. Desde la calle Gothersgade se tiene una buena vista del castillo aunque la entrada al mismo esta por Ester Voldgade.

Lo que merece la pena visitar son los Jardines de Rey que quedan alrededor del castillo, hay un pequeño puente con dos leones muy bonito desde el que podéis tomar fotografías. Estuvimos paseando un buen rato aprovechando los rayos de sol que todavía había.

Nos fuimos para el Palacio de Amalienborg y por lo visto estaba la familia real allí ya que dicen que cuando está en Palacio se realiza el cambio de guardia y nosotros pudimos verlo.

Los soldados llevan una vestimenta parecida a la guardia británica pero van de azul y desfilan tocando tambores y cornetas.

Entramos a unas salas donde había unas habitaciones que se podían visitar y estaban llenas de mobiliario, libros y fotografías de la realeza Danesa.

Nos fuimos a comer algo a un restaurante cercano y desde allí nos fuimos a pasar un rato divertido a la pista de patinaje de la Plaza de Kongens Nytorv, alquilamos unos patines y nos preparamos para tener nuestra primera experiencia patinando sobre hielo, nunca antes lo habíamos hecho y creednos, es bastante difícil, Miguel se dio una vuelta entera a la pista, yo no tanto pero bueno, algo hicimos, sobre todo pasar un rato muy agradable y reírnos muchísimo, nos dimos cuenta de lo simpáticos que son los Daneses, como nos veían con poca experiencia nos intentaban ayudar diciéndonos pequeños truquillos para mantenernos en pie.

Después de este rato de relax, decidimos irnos a ver el Tivoli, así es que cogimos la peatonal, aprovechamos para ver un montonazo de tiendas, nos compramos una jarra con forma de cuerno de recuerdo y, cuando ya estaba anocheciendo, atravesamos la Plaza del Ayuntamiento y llegamos al famoso Parque de Atracciones.

Tivoli es el parque de atracciones más antiguo de Europa y uno de los más famosos del mundo. Hay que tener paciencia ya que siempre suele haber muchísima gente y más en fechas señaladas como en la que estuvimos nosotros, no por el número de turistas ya que según nos dijeron, los Daneses tienen a esta atracción muchísimo cariño y no consideran el Tívoli una turistada ni mucho menos. 

La entrada cuesta unos 9 euros por persona pero no incluye subir a las atracciones, si se quiere subir a alguna de ellas hay que comprar el ticket en las taquillas que hay en cada atracción. También existe la posibilidad de comprar un único ticket que te permite subir en todas las atracciones que quieras durante un día y cuesta alrededor de los 60€. 

A nosotros nos gustan mucho los parques de atracciones pero en este caso no teníamos interés en montar en las atracciones, solamente de ver el parque porque en si, solamente pasear por el es una verdadera atracción y merece la pena totalmente…

El parque de atracciones se encuentra en pleno centro de Copenhague, en el llamado barrio de Vesterbro y se conserva tal cual lo inauguraron aunque por supuesto han ido incorporando atracciones y otros servicios más modernos…

En cuanto entras al parque te trasladas a otra época, es una autentica pasada y mas verlo de noche, además de las típicas atracciones que parecen sacadas de un cuento, tiene palacetes, jardines y una iluminación que lo hacen un sitio especial.

En el parque hay varios restaurantes que dejan de servir comida caliente a eso de las 21.00h después solo platos fríos. Uno de los restaurantes está en un barco pirata que hay en un lago en el parque.

La iluminación navideña era una pasada, había puesto hasta una enorme bola de estas que tienen nieve dentro con un palacio de cristal, una casita llena de enanitos que se movían …una maravilla, nos sentíamos como en un cuento…echaron hasta fuegos artificiales y todo, por lo visto dos días a la semana suelen hacerlo.

Salimos del Tívoli después de unas cuantas horas dando vueltas y disfrutando del parque, ya era de noche completamente, así es que decidimos pasear para ver la ciudad iluminada, sobre todo la parte del  Canal de Nyhavn, estaba preciosa con todos los puestecillos navideños adornados con lucecitas de colores, hicimos un montón de fotos por allí ya que la imagen de las casitas de colores, los puestos iluminados y los barquitos del canal era una pasada… ya que estábamos allí aprovechamos para tomar algo calentito ya que seguía haciendo bastante frío y había mucha humedad.

Desde allí seguimos caminando ya de vuelta al hotel disfrutando de la imagen de la ciudad en Navidad…

El día 9 de Diciembre teníamos que coger el tren de vuelta a Malmo ya que el tiempo se nos iba acabando y queríamos visitar también esta ciudad, así es que nos levantamos tempranito, desayunamos y con el equipaje nos fuimos a hacer algunas compras. Justo al lado del Tívoli encontramos una tienda en la que te hacían tus propios peluches, les ponían corazón (pidiendo un deseo antes) y luego le comprabas la ropita para vestirlo entre un montón de modelitos que tenían por allí, el regalo perfecto para Nerea!!! pensamos, así es que dedicamos un ratillo a hacer nuestra propia Hello Kitty con su propio corazón (con deseo incluido pero secreto eh??) y dos trajecitos y ala, la unimos a nuestro equipaje…desde allí nos fuimos para la Estación Central y cogimos el siguiente tren que salía para Malmo.

Desde el tren atravesando el gran puente Oresund miramos hacia atrás con un poco de pena ya que dejábamos una ciudad muy entrañable que a partir de ahora ya había entrado en nuestra mochila de viajeros…y también en nuestros corazones…